Preguntas y respuestas sobre Invisalign

A lo largo del tratamiento con Invisalign me han ido surgiendo algunas cuestiones sobre el mantenimiento, qué hacer en caso de rotura de un alineador, si me iba a doler…. Tras un año en tratamiento he recopilado las dudas más importantes que se me fueron ocurriendo a lo largo de los meses y que el doctor Iván Malagón me supo resolver a la perfección. Tanto a los que os encontréis ya en pleno tratamiento como a los que todavía no habéis empezado, espero que os sirvan las respuestas, y si tenéis alguna otra duda que no he mencionado, por favor, ¡mencionarla!

¿Duele?

Esta pregunta me surgió al principio, algo normal. Cuando se habla de ortodoncia va implícitamente relacionado con el dolor, o por lo menos así me lo habían hecho creer. Tranquilos, no duele, o por lo menos no como se piensa. Los primeros días con Invisalign sí que se siente alguna molestia o presión tras la colocación de los alineadores, pero al poco desaparecen. Además los alineadores están hechos con un material biocompatible que no genera ni alergias ni rechazos.

Se me ha roto un alineador, ¿qué hago?

Tarde o temprano hay que hacerse esta pregunta, y mejor anticiparse al suceso, ¿no? No es que sea un problema muy habitual, los alineadores se ponen y se extraen de una forma muy sencilla, pero nunca está de más saber cómo solucionar este problema. Según el doctor, si se rompe o se fisura un alineador, lo recomendable es seguir llevándolo puesto y llamar al dentista para que valore.

No es necesario cambiarlo inmediatamente, los alineadores mueven los dientes en las primeras horas de uso de cada aparato, el resto del tiempo (hasta los 10-14 días) lo que hacen es consolidar ese movimiento, por eso no se nota presión. Es decir, que salvo que se te rompa prácticamente nada más ponerte el aparato, cosa muy muy extraña, hay que seguir llevándolo y comentárselo al dentista. En conclusión, si se os rompe uno, seguir llevándolo hasta que toque cambiar al siguiente, y si, por ejemplo, estás de vacaciones en la playa y se rompe y resulta que era el último, también es mejor ponérselo y llamar al dentista para pedir cita cuanto antes. Si se tiene el siguiente alineador y se ha partido el que llevamos, lo mejor es ponerse el siguiente, aunque sea antes de lo estipulado.

¿y si pierdo uno de los juegos de alineadores?

Si esto ocurre habrá que solicitar otros de sustitución que tendrán un coste extra salvo si el tratamiento es el de Invisalign Teen, que en su presupuesto contempla 6 alineadores extra.

¿Cómo evitar que se rompan o se doblen?

Según me ha explicado el doctor Malagón, la principal causa de esto son los descuidos, cuando llega la hora de la comida y se come fuera de casa. Al comer fuera se tiende a dejar los alineadores en la servilleta, en el bolsillo, olvidados en el baño….¿la solución? Guardarlos en su funda.

Formas de quitarse y ponerse correctamente los alineadores

Hay que ser prudentes y extraerlos y ponerlos con cuidado, si se hace bien, no hay riesgo de rotura. Para quitar el superior hay que utilizar los dedos y empujar desde palatino (desde dentro) hacia abajo, y el alineador inferior desde lingual empujando hacia arriba. Si se empieza quitándolos desde fuera, los ataches hacen demasiada retención y acaba rompiéndose.  Para colocarlos de nuevo también hay que hacerlo con la ayuda de los dedos, nunca ayudarse mordiendo o moviendo la boca para que queden bien sujetos.

¿Existe algún tipo de “atajo” para reducir el tiempo del tratamiento?

Sí, como mencionaba en una entrada anterior, se llama Acceledent, y su uso es bastante sencillo. Tan solo hay que morder la boquilla del dispositivo, que es inalámbrico, durante 20 minutos al día, y tan solo con eso se puede recudir la duración entre un 30 y un 50%. En este enlace entenderéis mejor cómo funciona.

¿Se puede adquirir Acceledent de segunda mano?

Con todas las formas que existen ahora de conseguir objetos de segunda mano muy baratos, quizás conseguir este también era posible, pero el doctor Malagón no recomienda nada esta práctica. Según explica, además de tener que comprar otra boquilla nueva, ya que es muy poc higiénico ponerse a morder algo que ha utilizado otro antes, no sería útil clínicamente. Dicho dispositivo guarda información acerca de los progresos de la dentadura para que los especialistas de la clínica evalúen, de modo que si se compra uno de segunda mano, los datos serían totalmente erróneos.

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